Conocimientos lumínicos

La zona de estanterías

Los pasillos principales y secundarios son algo más que el camino más corto entre las presentaciones de productos. Son la zona del cliente propiamente dicha y conectan al comprador con la tienda. Ellos dictan los diversos capítulos de la “historia de compras” y tienen el poder de controlar las pausas y las velocidades de su narrativa.

Los pasillos son también puntos de encuentro sociales, por lo que han de estar iluminados adecuadamente. Su alumbrado no puede basarse en la reutilización de la luz restante derivada de la presentación de artículos. El cometido de la luz en estas áreas es que los clientes y los empleados muestren una apariencia agradable y simpática. Unas proporciones claramente reconocibles, un contraste efectivo, unos ojos brillantes y unas caras exentas de sombreado crean cálidas áreas de bienestar que facilitan la comunicación y transmiten un sentimiento de seguridad. El contraste es indispensable para poder percibir a la otra persona como dotada de vivacidad y encanto. No obstante, la nitidez de las sombras no ha de exagerarse, pues ello provocaría cavidades oculares sombreadas o sombras deformadoras en la nariz. Aunque los ojos han de brillar intensamente, la luz no ha de situar puntos de brillantez sobre la piel.